La segunda semana de la Jornada del Adulto Mayor del Proyecto Otoño del Centro Loyola Reina fue una celebración de la vida, el cuidado y la participación. Del 12 al 17 de octubre, los talleres para adultos mayores combinaron accesibilidad, autocuidado, movimiento, creatividad, literatura y bienestar emocional, reafirmando que envejecer también es una oportunidad para aprender, compartir y renacer.

Esta propuesta forma parte de la Cultura del Buen Envejecer que impulsa el proyecto: un enfoque integral que reconoce la adultez mayor como una etapa valiosa, con derechos, saberes, capacidades y nuevas formas de aportar a la comunidad.
Accesibilidad: una vida más fácil para todas las personas
La semana comenzó con el taller “Accesibilidad: Una Vida Más Fácil”, impartido por el Proyecto de Desarrollo Local Ayni. El encuentro invitó a reflexionar sobre la importancia de crear espacios físicos y digitales donde todas las personas puedan participar sin barreras.
La accesibilidad no se limita a rampas o adaptaciones físicas: también implica diseñar entornos, servicios y comunicaciones que incluyan a las personas con discapacidad y a quienes enfrentan limitaciones en su movilidad, visión, audición o manejo de la tecnología.
El mensaje central fue poderoso: un mundo accesible es un mundo más humano, porque permite que todas las personas se sientan bienvenidas, incluidas y protagonistas. Para las personas mayores, esta reflexión cobra especial importancia, pues promotesu autonomía, seguridad y calidad de vida.
Cuidarme para vivir mejor: autocuidado en todas sus dimensiones
El martes, el emprendimiento Los Colores de Isa presentó el taller “Cuidarme para Vivir Mejor”, dedicado al autocuidado físico, emocional y social.
La actividad recordó que cuidarse no es un lujo ni una tarea que puede posponerse. Es una práctica diaria que incluye atender el cuerpo, reconocer las emociones, mantener vínculos afectivos y buscar espacios de apoyo.
Para las personas mayores, el autocuidado se convierte en una herramienta concreta para fortalecer la salud, prevenir el aislamiento y mejorar el bienestar general. El taller dejó una invitación sencilla pero transformadora: dedicarse tiempo, escucharse y comprender que cuidarse también es una forma de amar la vida.
Bailoterapia: movimiento, alegría y mente activa
El martes y el jueves, el emprendimiento Elevé Vital llevó a cabo sesiones de bailoterapia, un espacio de baile, movimiento activo e introducción a la bachata.
La actividad contó con la participación de mujeres y hombres, quienes disfrutaron de una experiencia llena de energía, música y complicidad. Más allá del ejercicio físico, la bailoterapia activa la coordinación, la memoria, la atención y otros procesos cognitivos fundamentales para mantener una mente saludable.

Bailar en comunidad también combate la soledad y fortalece los vínculos sociales. Cada paso, cada ritmo y cada sonrisa se convirtieron en una celebración del envejecimiento activo y saludable.
Manualidades con Aguja Mágica: creatividad que florece
El miércoles, el emprendimiento Aguja Mágica ofreció un taller de manualidades en el que las participantes confeccionaron flores artificiales utilizando telas y retazos.
La actividad estimuló la motricidad fina, la concentración y la creatividad, mientras cada persona transformaba materiales sencillos en piezas llenas de color y significado. Las manualidades son una excelente forma de mantener activas las manos y la mente, pero también de cultivar la paciencia, la autoestima y la satisfacción personal.
Cada flor creada representó algo más que un trabajo artesanal: fue un recordatorio de que la creatividad no tiene edad y de que las manos pueden seguir sembrando belleza en cualquier etapa de la vida.
Otoño que escribe: la palabra como memoria y celebración
Este viernes, en paralelo con el taller de Escritura Creativa, se desarrolló el Encuentro con la Palabra, una actividad mensual que en esta ocasión llevó por título “Otoño que Escribe”, dedicado al Día Internacional de las Personas Mayores.
El espacio invitó a reconocer, desde la literatura y la escritura, la importancia de esta fecha y el valor de las historias, experiencias y saberes que guardan las personas mayores. Escribir es una forma de memoria, de expresión y de legado: cada palabra puede convertirse en un puente entre generaciones.
El encuentro reafirmó que la voz de las personas mayores merece ser escuchada, valorada y celebrada, no solo en octubre, sino todos los días del año.
Felicidad para otoño: bienestar con sentido
También este viernes se realizó el taller “Felicidad para Otoño”, centrado en el bienestar psicológico y en estados de ánimo como la felicidad.
La propuesta tuvo en cuenta las condiciones biológicas, psicológicas y sociales que pueden influir en la etapa de la adultez mayor. Su objetivo fue potenciar el bienestar emocional y ayudar a cada participante a encontrar sentido en esta etapa de la vida.

La felicidad, entendida desde el taller, no depende de la ausencia de dificultades, sino de la capacidad de descubrir razones para agradecer, compartir, crear y seguir proyectando futuro. Es una invitación a mirar el otoño no como un final, sino como una estación de madurez, profundidad y nuevos comienzos.
Sábado de emprendimiento, baile y tradición
La Jornada del Adulto Mayor continuará este sábado con la Feria de Emprendimiento Bazar de Artesanías y Manías (BAM). En ella participará la tienda Otoño, iniciativa emprendedora fundamental del proyecto, junto con una coreografía preparada por el grupo de Bailoterapia.
También se desarrollará el taller “Raíces y Flores: Estilismo, Salud y Tradición para Celebrar la Vida”, con el emprendimiento Tilán Afro. La actividad incluirá la creación de bolsas de sales podales desde la cosmética natural, combinando cuidado personal, tradición y bienestar.

Una jornada que siembra bienestar
Esta segunda semana de la Jornada del Adulto Mayor demostró que el Proyecto Otoño sigue siendo un espacio donde las personas mayores pueden cuidarse, moverse, crear, escribir, emprender y compartir.

Desde la accesibilidad hasta la bailoterapia, desde las manualidades hasta la escritura, cada actividad dejó una certeza: el envejecimiento activo y saludable se construye en comunidad, con oportunidades reales para aprender, expresarse y sentirse valorado.
El Centro Loyola Reina reafirma así su compromiso con una adultez mayor digna, participativa y llena de vida.
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