BAM Centro Loyola Reina: Nos fuimos pa’ los 80

Hay días en los que uno llega a un lugar pensando en comprar, vender, bailar un rato o pasarla bien. Y termina llevándose algo más difícil de guardar en una bolsa: una canción compartida, una amistad que se fortalece, una risa inesperada o las ganas de volver. Así se vivió el BAM (Bazar Artesanías y Manías) del sábado 17 de octubre, con una edición especial titulada «Nos vamos pa’ los 80».

La jornada convirtió el bazar en un espacio de música, recuerdos, emprendimiento y encuentro entre generaciones. La celebración se realizó en colaboración con la Jornada del Adulto Mayor del Proyecto Otoño, el Centro Loyola Reina y la Red Agroecológica Siembra y Comparte, que se acerca a su tercer aniversario.

Música, baile y recuerdos en una jornada para compartir

Después de la bienvenida y la presentación del programa, la compañía danzaria hindú Mayura abrió la jornada con su primera presentación. A partir de ahí, la música comenzó a hacer lo suyo: reunir a quienes ya se conocían y acercar a quienes compartían el espacio por primera vez.

El karaoke fue uno de los momentos más emocionantes. Sonaron «Querida», de Juan Gabriel; canciones de El Puma; «Tómame o déjame» y «Suavemente», de Elvis Crespo, entre otras. Cada tema abría la puerta a una época, a un recuerdo o a esas ganas de cantar que no entienden demasiado de edades.

Un baile protagonizado por Ana Rosa y el Proyecto Otoño, seguida de juegos participativos y una trivia para poner a prueba cuánto sabía el público sobre los años 80. La jornada invitaba a participar, compartir y disfrutar juntos, sin importar la edad.

Una pasarela ochentera que conectó generaciones

Uno de los momentos más especiales fue la pasarela ochentera, en la que participaron niños, jóvenes y personas que vivieron aquella década durante su juventud. A través de la ropa, la música y los recuerdos, distintas generaciones compartieron un mismo espacio y una misma celebración.

Lo que para unos era descubrir una época, para otros podía ser volver, por un instante, a una parte de su propia historia.

Y ahí estuvo uno de los sentidos más bonitos de la jornada: las generaciones no se encontraron para mirar el pasado desde lejos, sino para compartir el presente. Las personas mayores tuvieron un lugar activo en la celebración, aportando su presencia y su experiencia a una fiesta donde la edad no era una frontera.

La energía continuó con la bailoterapia junto a Sandra, de Danza con Todo, y con la entrega de los resultados del sorteo. Cada momento sumó a una experiencia colectiva en la que participar era tan importante como observar y acompañar.

El Punto Verde: emprendimiento, agroecología y nuevas conexiones

Mientras la música y las actividades animaban la jornada, el Punto Verde de la Red Agroecológica Siembra y Comparte aportaba otra dimensión al encuentro. Los emprendimientos vinculados a la red presentaron sus proyectos, compartieron degustaciones y pusieron sus productos a la venta.

Entre conversaciones y descubrimientos, el intercambio se convirtió también en una oportunidad para conocer iniciativas, establecer contactos y abrir caminos de colaboración.

BAM Centro Loyola Reina

Porque emprender no consiste solamente en tener una mesa bien organizada o lograr una venta. También significa encontrar personas que valoren lo que haces, conocer otros proyectos, intercambiar experiencias y construir confianza. En ese sentido, el BAM es un espacio de networking y emprendimiento comunitario, donde las relaciones humanas pueden convertirse en el punto de partida para futuras colaboraciones.

Lo que hace especial al BAM: comunidad, amistad y ganas de volver

Quienes participaron expresaron de distintas maneras lo que significó la experiencia. Una persona resumió el espíritu de estos encuentros con una frase que parece hablar por toda la comunidad: «Siempre ganamos en esos espacios, pero lo más importante es lo que gozamos, conectamos y seguimos creciendo todos».

Otra participante contó que había sido su primer BAM y que esperaba que no fuera el último. También hubo quien compartió, con la espontaneidad del momento, que terminaba el día con el cuerpo molido, pero contenta. Son testimonios personales que hablan de lo que cada quien vivió y sintió durante la jornada.

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