Hace apenas unos días, el 15 de junio, se conmemoró el Día Mundial de Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez, una fecha que nos invita no solo a reflexionar, sino también a asumir un compromiso activo frente a una realidad que muchas veces permanece en silencio.

La violencia hacia las personas mayores no siempre es visible. No siempre deja huellas físicas, pero sí profundas marcas en la dignidad y la calidad de vida. A menudo se manifiesta en el abandono, en la negligencia, en la falta de cuidados, en la pobreza, en la indiferencia y en la negación de derechos fundamentales. Es una realidad silenciosa que exige atención, sensibilidad y acción.
Desde una mirada cristiana, reconocer el valor de cada persona en todas las etapas de la vida es esencial. La vejez no es una etapa de descarte, sino un tiempo lleno de sentido, sabiduría y experiencia. Por ello, el Centro Loyola Reina reafirma su compromiso con la defensa de la dignidad de las personas mayores.
Compromiso del Centro Loyola Reina con la vejez digna
Este compromiso se concreta a través del Proyecto Otoño, una iniciativa que impulsa una Cultura del Buen Envejecer, orientada a mejorar y fortalecer la calidad de vida de los adultos mayores. Desde su fundación el 4 de septiembre de 2017, este programa se ha convertido en un espacio de encuentro, crecimiento y acompañamiento.
Dirigido a personas mayores de 60 años, el Proyecto Otoño responde a diversas realidades complejas, como la escasez de recursos, el aislamiento social y la falta de oportunidades para una vida activa. En este contexto, el programa ofrece alternativas que promueven la inclusión, el bienestar y la participación.
Formación y bienestar: cursos que transforman vidas
Uno de los pilares fundamentales del Proyecto Otoño es la formación integral. A través de distintos cursos y talleres, los participantes fortalecen habilidades, estimulan su mente y desarrollan mayor autonomía.
Entre ellos destacan los espacios de meditación, relajación y Taichi, que aportan beneficios significativos a la salud física y mental, ayudando a reducir la ansiedad y mejorar el bienestar general.

Los talleres de manualidades permiten desarrollar la creatividad mediante el uso de materiales como papel, foamy y elementos reciclados, creando objetos útiles y decorativos. Asimismo, los cursos de tejido a crochet y muñequería enseñan técnicas que fortalecen la concentración, la motricidad y la autoestima, dando lugar a la elaboración de piezas como prendas de vestir, accesorios y artículos decorativos.
Inclusión digital y desarrollo cognitivo
El acceso a la tecnología es una herramienta clave para la inclusión en la sociedad actual. Por ello, el Proyecto Otoño ofrece cursos de iniciación a la computación, uso de telefonía móvil e Internet, y también inglés elemental. Estas formaciones permiten a los adultos mayores mantenerse conectados, informados y en comunicación con sus seres queridos.
Además, se desarrollan espacios de entrenamiento cognitivo que estimulan la memoria, la atención y la percepción, contribuyendo a la prevención del deterioro mental.
El curso de optimismo inteligente y psicología positiva, basado en el método ABCD, brinda herramientas prácticas para afrontar la vida con una actitud resiliente, fortaleciendo el bienestar emocional.
Salud integral, recreación y comunidad
El cuidado del cuerpo y la mente es otro eje fundamental del programa. Iniciativas como el curso de medicina natural enseñan el uso de plantas medicinales para mejorar la salud, mientras que el curso de pilates favorece el fortalecimiento muscular, la flexibilidad y el control del estrés.
Las actividades recreativas también ocupan un lugar central. La bailoterapia, la peña del adulto mayor y el taller “Más allá de la risa” generan espacios de alegría, integración y expresión emocional. Estas experiencias no solo promueven la salud física, sino que también fortalecen los vínculos sociales y el sentido de comunidad.
El grupo de apoyo mutuo a la serenidad ofrece acompañamiento emocional, ayudando a los participantes a mantener una actitud positiva frente a las dificultades de la vida cotidiana.
Un compromiso que continúa
Durante los primeros días de julio, el Centro Loyola Reina abre nuevamente sus puertas con los talleres de verano, brindando la oportunidad a nuevos participantes de integrarse a esta propuesta y permitiendo que quienes ya forman parte continúen su proceso de crecimiento y bienestar.


En el Centro Loyola Reina, esta conmemoración no se limita a un solo día. Es un compromiso que se vive de manera constante, promoviendo una cultura del buen envejecer basada en el respeto, la inclusión y el acompañamiento. Trabajar por una vejez digna es responsabilidad de todos. Es reconocer el valor de quienes han construido camino, y asegurar que puedan vivir esta etapa con plenitud, cuidado y esperanza.
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