Feria Vivir Loyola Centro Loyola Reina: 16 años de vida compartida.

Jornada Vivir Loyola y cierre de fin de curso

Hace 16 años, el Centro Loyola Reina abrió sus puertas para recibir desde los más pequeños hasta los adultos mayores. Desde entonces, cada curso ha sido una oportunidad para aprender, acompañar y transformar realidades en clave educativa y social.

Feria Vivir Loyola Centro Loyola Reina.

En esta ocasión, la Feria Vivir Loyola Centro Loyola Reina se vivió como parte de la Jornada Vivir Loyola, un espacio de encuentro para conocer los principales resultados de los proyectos del Centro durante el curso y celebrar juntos estos 16 años de historia compartida.

La vida recibida es un regalo, la compartida una riqueza. Por eso, en Loyola Reina fomentamos los buenos deseos, la esperanza y la alegría. En la feria, ese espíritu se hizo visible en cada mesa, en cada sonrisa y en cada trabajo presentado por colaboradores y usuarios de los distintos programas y proyectos del Centro.

Un ambiente de familia en la Feria Vivir Loyola.

Desde temprano, las personas que llegaban al Centro se dejaban llevar por un recorrido entre mesas y stands donde se mostraban los frutos de meses de trabajo. A medida que avanzaban, descubrían que no se trataba solo de una exposición, sino de una feria que narraba, en clave de comunidad, lo que había sido el fin de curso en el Centro.

Feria Vivir Loyola Centro Loyola Reina

No era posible abarcar todas las mesas de la Feria Vivir Loyola: cada stand tenía algo que ofrecer, reflejando el carisma de cada proyecto. Sin embargo, más allá de la diversidad de propuestas, había algo común que se respiraba en el ambiente: un clima de familia. Entre saludos, explicaciones, abrazos y risas, el Centro Loyola Reina volvía a ser casa abierta, donde cada persona encuentra su lugar y su modo de participar.

La Orquesta Juvenil Loyola Reina abrió la jornada.

El primer gran latido de la jornada lo dio la Orquesta Juvenil Loyola Reina, que abrió la Feria Vivir Loyola con sus acordes llenos de frescura y disciplina. La música fue una declaración de intenciones: este no sería solo un evento de exhibición, sino una fiesta de gratitud. Cada nota parecía decir que el curso había valido la pena y que el esfuerzo de los jóvenes, sus familias y el equipo del Centro se convertía en armonía compartida.

Feria Vivir Loyola Centro Loyola Reina

La orquesta simboliza el corazón del Programa Educativo del Centro Loyola Reina: acompañar a niños, adolescentes y jóvenes en su crecimiento integral, ayudándoles a descubrir que la música, el arte y el estudio son caminos para la vida y para la esperanza.

CEFAL y el taller de Stop Motion: creatividad al alcance de todos.

Entre las mesas más llamativas, el espacio de CEFAL reunió el Taller de Pintura y Dibujo y el Taller de Verano de Stop Motion, mostrando cómo la creatividad puede convertirse en una historia en movimiento. El objetivo del taller fue que los estudiantes aprendieran técnicas de animación sencillas, que pudieran aplicar en sus propias casas con un teléfono móvil. Sin programas sofisticados: se trabajó con dos aplicaciones accesibles, InShot y Stop Motion Studio, demostrando que la tecnología también puede estar al servicio de la imaginación cotidiana.

Feria Vivir Loyola Centro Loyola Reina

Sobre la mesa descansaba el resultado: un cortometraje de dos minutos y diez segundos que cuenta la historia de un circo. El personaje principal, un pingüino, invita a descubrir cómo llegó hasta el circo. A su lado, la flor mágica, el arlequín, el maestro de ceremonias y otros personajes pequeñitos daban vida a la escena. Entre esos detalles mínimos destacaban los mini personajes realizados por Jeremy, un estudiante autista que aportó su sensibilidad y talento al taller. Cada figura era un recordatorio de que, cuando el Centro abre espacios inclusivos, todas las personas encuentran su lugar y tienen algo valioso que decir.

Mujeres de Hoy: talleres de oficio y expo-venta solidaria.

Otro punto clave de la feria fue el stand del proyecto **Mujeres de Hoy**, que resume una parte importante de los proyectos educativos y sociales de Loyola Reina. Durante los meses de septiembre, octubre y noviembre, las participantes compartieron talleres de oficio en el Centro Loyola Reina: crochet, bisutería, peluquería y manicure. Estos espacios no solo enseñan técnicas, sino que fortalecen la autoestima, la autonomía y la capacidad de emprender desde la vida cotidiana.

Feria Vivir Loyola Centro Loyola Reina

En la Feria Vivir Loyola, las mujeres llegaron a la expo-venta con un stand lleno de artículos: carteras, aretes, pulseras y otras piezas elaboradas con paciencia y creatividad. A un lado, las muchachas de los talleres de manicure y peluquería ofrecían sus servicios: cortes de cabello, pintura de uña natural y otras propuestas que mezclaban belleza, confianza y cuidado. Cada trabajo, cada servicio, llevaba escondida una historia de resiliencia: mujeres que se descubren capaces de aprender, compartir y transformar su realidad desde sus manos.

Proyecto Otoño: adultos mayores que también emprenden.

El Proyecto Otoño recordó en la feria que la adultez y la tercera edad también pueden ser tiempo de flores nuevas. Su stand contó con un espacio especial del taller de **Escritura Creativa** y del emprendimiento y tienda de tejido que desarrollan las personas mayores que asisten al Centro. Allí también se presentó la rifa y las creaciones de emprendedoras de la Tienda Otoño y del taller “El arte de emprender: oportunidades en la adultez”, entre ellas Maricuza, A dos manos, Heidy Accesorios, Arte Elda, Mi rincón creativo y Algo más que soñar.

Feria Vivir Loyola Centro Loyola Reina

Cada emprendimiento nacía de una historia de vida, de la decisión de seguir aprendiendo y creando incluso cuando los años parecen invitar al descanso. El Taller de Escritura Creativa presentó y divulgó sus resultados como taller, incluyendo el último número del Boletín Otoño. Allí, los adultos mayores demostraban que no solo viven historias, sino que también las escriben y las comparten. El Proyecto Otoño para adultos mayores se convierte así en un espacio donde el tiempo no se marchita, sino que se transforma en palabras, proyectos y tejidos comunitarios que sostienen la vida en común.

Proyecto Incuba, Maceta a la Mesa e investigación.

Entre los espacios que despertaron mucho interés estuvo también el **Proyecto Incuba**, acompañado por un stand especial de los talleres de la Red Agroecológica y el espacio de **La Maceta a la Mesa**, así como del equipo de Investigación del Centro Loyola Reina. Este conjunto de propuestas mostró una manera de aprender que conecta la tierra, el conocimiento y la vida cotidiana.

Feria Vivir Loyola Centro Loyola Reina

La presencia de estos proyectos recordó que sembrar también es una forma de educar, investigar y construir comunidad. Desde la agroecología hasta la reflexión investigativa, el Centro apostó por un aprendizaje que no se queda en la teoría, sino que se convierte en práctica viva, útil y transformadora.

Hacemos Diálogo: una apuesta que une.

Otro de los proyectos presentes fue Hacemos Diálogo, con un impacto especial en los tres Centros Loyola de La Habana. Su stand puso en el centro la importancia del encuentro, la escucha y la construcción de puentes entre personas y comunidades. En un tiempo donde tantas voces compiten por imponerse, este proyecto recordó que dialogar también es una forma de servir, acompañar y transformar.

Convivir, Casa Común y Sentir: aprendizaje con sentido humano.

Del Programa Educativo también estuvieron presentes los proyectos Convivir, Casa Común, CEFAL y Sentir, cada uno presentando resultados de los talleres de formación en competencias emprendedoras, educación ambiental, educación artística y acompañamiento psicoespiritual, respectivamente. También se destacaron las presentaciones de resultados de los talleres de verano para niños, adolescentes y jóvenes.

Estos espacios mostraron que educar no es solo enseñar contenidos, sino formar personas capaces de convivir, cuidar el entorno, expresarse creativamente y fortalecer su interioridad. En cada uno de esos proyectos se percibía la apuesta del Centro por una formación integral, cercana y comprometida con la realidad.

Comunicación que anuncia, acompaña y conecta.

A la feria también se unió el equipo de **Comunicación del Centro Loyola Reina**, que presentó algunos de sus principales productos comunicativos para anunciar los diferentes proyectos y servicios que brinda el Centro. Su presencia recordó que comunicar también es acompañar, hacer visible lo que muchas veces se construye en silencio y tender puentes entre la obra y la comunidad.

En un contexto donde la información circula rápido y compite con tantas otras voces, la comunicación del Centro ayuda a narrar la misión, dar a conocer los procesos y mantener viva la identidad de Loyola Reina.

Coro de adultos mayores, flamenco y cierre con bailoterapia.

La parte cultural retomó el protagonismo para cerrar la jornada. El coro de adultos mayores puso voz al agradecimiento colectivo, con canciones que hablaban de esperanza, fidelidad y memoria. Cada interpretación fue un homenaje a la vida compartida y a la perseverancia de quienes siguen regalando su experiencia a la comunidad.

La danza flamenca añadió fuerza y elegancia a la jornada. Entre mantones, palmas y tacones, el escenario se llenó de ritmo y carácter, como una celebración de la belleza que nace del encuentro entre personas distintas y carismas diversos.

Y finalmente, la **bailoterapia** fue la encargada de cerrar la actividad, invitando a todos a moverse, sonreír y agradecer con el cuerpo. Al final de la Feria Vivir Loyola, ya no importaba la edad ni el proyecto: todos formaban parte de una misma celebración de vida.

Entre voces que no se cansan de cantar y pasos que se niegan a dejar de bailar, la Feria Vivir Loyola del Centro Loyola Reina nos recordó que la vida recibida es un regalo, pero la vida compartida es una riqueza que se multiplica en cada curso, en cada taller, en cada encuentro. Y al mirar las mesas repletas de trabajos y sueños, el deseo que nace es sencillo y profundo: seguir viviendo Loyola juntos, por muchos años más.

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