Feria de los oficios en Loyola: una experiencia que inspiró vocaciones y valores en niños y jóvenes.

Una jornada que marcó el cierre y abrió nuevos caminos

El lunes 22 de junio, el Centro Loyola Reina se llenó de vida con una jornada profundamente significativa en el marco del proyecto Convivir. El día estuvo marcado por dos momentos fundamentales: el cierre de los talleres formativos desarrollados durante todo el año y la esperada Feria de los Oficios, una experiencia que, sin perder su magia, volvió a conectar a niños, niñas, adolescentes y familias con el valor del aprendizaje vivido.

Durante meses, desde septiembre, los participantes formaron parte de talleres como inglés, escritura creativa, computación, TICs, mentoría y manualidades. Estos espacios no solo promovieron conocimientos técnicos, sino también competencias emprendedoras a través de una metodología basada en proyectos, donde cada grupo construyó propuestas nacidas de sus propias experiencias, intereses y realidades.

Proyectos que nacen desde la experiencia

Organizados en cuatro grupos —primer ciclo, segundo ciclo, adolescentes y adolescentes juveniles—, los participantes presentaron los resultados de sus procesos formativos en el Aula Magna, en un espacio de exposición cargado de sentido.

Los más pequeños, del primer ciclo, plasmaron en dibujos aquellos elementos de su entorno que más valoran: la familia, los amigos, los parques y el propio Centro Loyola como lugar de crecimiento y bienestar. A través de sus ilustraciones, lograron expresar cómo perciben su comunidad y cómo se sienten parte de ella.

Feria de los oficios en Loyola

Por su parte, los niños del segundo ciclo elaboraron collages con imágenes que recogían momentos significativos de su aprendizaje. Relataron experiencias que marcaron su proceso, como montar bicicleta por primera vez, volar papalotes, reflexionar sobre educación vial o descubrir nuevas habilidades en computación e inglés. Cada historia evidenció que aprender también es vivir, experimentar y transformar la mirada sobre el mundo.

Soñar el futuro: adolescentes que construyen comunidad

En el caso de los adolescentes, el ejercicio fue aún más proyectivo. A través de la metodología Canvas, diseñaron la institución educativa que sueñan, una que responde a sus necesidades, intereses y aspiraciones. Inspirados en el propio Centro Loyola, imaginaron espacios formativos con calidad educativa, relaciones sanas y contenidos significativos.

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El resultado fue un collage colectivo lleno de identidad, donde no solo representaron estructuras, sino también valores: respeto, acompañamiento y sentido de comunidad.

Especialmente conmovedor fue el trabajo de los adolescentes juveniles, quienes centraron su proyecto en una problemática concreta: las personas en situación de calle. A partir de su observación de la realidad, diseñaron un producto comunicativo —un flyer— para promover la recolección de ropa, alimentos y medicamentos.

Su propuesta no solo evidenció sensibilidad social, sino también acción concreta. Plantearon al Centro Loyola como punto de articulación para canalizar estas ayudas hacia iniciativas como el comedor parroquial y otros proyectos solidarios, demostrando que el aprendizaje puede convertirse en transformación real.

La feria de los oficios: aprender desde la vivencia

Tras este cierre lleno de reflexiones, la jornada continuó con la Feria de los Oficios, uno de los momentos más esperados. En esta segunda edición, la propuesta fue clara: acercar a los participantes a oficios peligrosos, de esos que exigen valentía, preparación y vocación de servicio.

El stand de bomberos se convirtió en uno de los espacios más dinámicos. Los niños enfrentaron desafíos como apagar incendios simulados y atravesar circuitos de obstáculos inspirados en entrenamientos reales. La emoción fue compartida por todos, incluyendo a los padres, que acompañaban atentos cada experiencia.

En otro espacio, los cosmonautas invitaron a mirar al cielo. A través de dinámicas como giros en una silla para simular la desorientación, los participantes comprendieron los retos físicos del espacio, conectando el juego con el conocimiento científico.

También hubo experiencias vinculadas al transporte y al ámbito de la salud, donde se practicaron medidas de bioseguridad, recordando la importancia del cuidado y la prevención como formas de servicio.

Feria de los oficios en Loyola

Una experiencia que deja huella

La Feria de los Oficios en Loyola no fue solo una actividad recreativa. Fue el resultado de un proceso educativo integral que culminó en experiencias significativas, donde el aprendizaje se hizo visible, tangible y profundamente humano.

Entre proyectos, juegos, reflexiones y sueños, niños y jóvenes no solo conocieron oficios, sino que descubrieron capacidades, despertaron vocaciones y fortalecieron su compromiso con la comunidad.

En Loyola, cada encuentro es una oportunidad para sembrar futuro. Y en esta jornada, sin duda, esas semillas encontraron tierra fértil.

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