El Centro Loyola Reina volvió a llenarse de risas, asombro y deseos de aprender. Con un acto cultural protagonizado por la ilusión, el Proyecto Convivir dio la bienvenida a un nuevo período de actividades, que más que un reinicio es la continuación de un camino compartido junto a niños, niñas y adolescentes.

La jornada comenzó con la visita del joven Mago Drik, estudiante de la Escuela de Circo, donde se forma especialmente en el arte de la magia. Su presencia, cercana y espontánea, logró conectar de inmediato con los participantes. No parecía un invitado distante sobre un escenario: por su juventud, entusiasmo y manera de comunicarse, los chicos lo recibieron como a uno más del grupo.
Entre trucos, sonrisas y miradas sorprendidas, la magia abrió las puertas a un curso que promete nuevos aprendizajes, espacios de convivencia y oportunidades para descubrir talentos.
Convivir, acompañando a emprender
El Proyecto Convivir forma parte del Programa Educativo del Centro Loyola Reina y tiene como propósito acompañar a niños, niñas y adolescentes en el desarrollo de competencias emprendedoras y habilidades para la vida.
A través de talleres, actividades participativas y experiencias creativas, Convivir promueve valores y capacidades esenciales para el crecimiento personal y comunitario: el trabajo en equipo, la comunicación efectiva, la gestión de iniciativas, el manejo de las emociones, la creatividad, la innovación y la participación social.
El proyecto se desarrolla en un ambiente inclusivo, justo y respetuoso, donde cada participante encuentra un espacio para expresarse, aprender y reconocerse como protagonista de su propio proceso. No se trata solamente de adquirir conocimientos técnicos; se trata de fortalecer la autoestima, la confianza y el sentido de pertenencia a una comunidad capaz de transformar su realidad.
Convivir acompaña a emprender porque cree en las posibilidades que habitan en cada niño, niña y adolescente. Allí donde alguien descubre que puede crear, compartir o resolver una dificultad, comienza también a crecer la certeza de que es posible construir un futuro distinto.
Un curso que continúa creciendo
Este inicio de curso no estuvo marcado por nuevas matrículas, sino por la continuidad del proceso formativo de quienes ya integran el Proyecto Convivir. Los grupos regresaron al Centro Loyola Reina para reencontrarse con sus compañeros, educadores y actividades, retomando un camino que sigue sumando experiencias y aprendizajes.
El programa está organizado en tres propuestas independientes de formación para el emprendimiento, adaptadas a cada público meta:
- Primer ciclo de la enseñanza primaria.
- Segundo ciclo de la enseñanza primaria.
- Educación secundaria.
Esta diversidad permite que los contenidos, dinámicas y herramientas respondan a las edades, intereses y necesidades de cada grupo. Así, el aprendizaje se convierte en una experiencia cercana, práctica y significativa.
La cocina abre una nueva puerta
Una de las principales novedades de este período es la incorporación de los talleres de oficio al área educativa. Esta nueva experiencia abre dos oportunidades de formación para los participantes: las artes culinarias y la electrónica.

Los primeros grupos en comenzar las clases de arte culinario fueron los correspondientes al primer y segundo ciclo de la enseñanza primaria. Para muchos de los muchachos, entrar al espacio de cocina fue descubrir un mundo nuevo: utensilios, aromas, ingredientes y preguntas. La curiosidad se hizo presente desde el primer momento, junto con la emoción de aprender algo que puede compartirse en familia y comunidad.
La cocina apareció entonces no solo como un oficio, sino como un lenguaje de cuidado, creatividad y colaboración. Cada paso requiere atención; cada receta invita a trabajar juntos; cada preparación demuestra que, con paciencia y dedicación, una idea sencilla puede convertirse en algo valioso.
Aprender a cuidar antes de crear
Antes de preparar los alimentos, los participantes comenzaron por lo más importante: las normas de higiene y seguridad. Lavarse correctamente las manos, cuidar los utensilios, mantener limpio el espacio de trabajo y actuar con responsabilidad fueron algunos de los primeros aprendizajes.

Estas enseñanzas básicas tienen un profundo valor formativo. En la cocina, como en la vida, crear también implica cuidar: cuidar de uno mismo, de los demás, de los alimentos y del espacio que se comparte.
Para romper el hielo y comenzar con una actividad práctica, sencilla y divertida, los niños y niñas prepararon un cóctel de frutas. Entre colores, sabores y combinaciones, cada participante tuvo la oportunidad de colaborar en una elaboración colectiva que, al día siguiente, formará parte de su merienda.
El orgullo de crear con las propias manos
El cóctel de frutas será mucho más que una merienda. Para los participantes, significará la alegría de saborear algo preparado por ellos mismos; para el resto del grupo, será una oportunidad de reconocer y valorar el trabajo de sus compañeros.
En ese gesto cotidiano habita una enseñanza poderosa: lo que hacemos con nuestras manos, nuestro tiempo y nuestra dedicación puede alimentar, alegrar y beneficiar a otros. El aprendizaje cobra así un sentido más profundo, porque cada niño y niña comprende que su esfuerzo tiene valor y que sus capacidades pueden ponerse al servicio de la comunidad.

La satisfacción de decir “yo ayudé a preparar esto” fortalece la confianza y despierta el deseo de seguir aprendiendo. En Convivir, cada pequeño logro es también una semilla de autoestima y responsabilidad.
CEFAL inicia sus talleres musicales
La jornada de inicio también marcó el comienzo de los talleres del programa CEFAL, que amplían las posibilidades de formación artística y expresión creativa para adolescentes y jóvenes del Centro Loyola Reina.
Ayer comenzaron dos propuestas llenas de ritmo, sensibilidad y entusiasmo: el taller de Clarinete y el taller de Creación Musical para Adolescentes y Jóvenes. En ambos espacios, los participantes tuvieron la oportunidad de acercarse a la música como una forma de aprendizaje, comunicación y encuentro.
El clarinete invita a descubrir el valor de la disciplina, la escucha y la constancia. Cada sonido requiere atención, respiración, técnica y paciencia. Poco a poco, el instrumento deja de ser un objeto desconocido para convertirse en una posibilidad de expresión personal y colectiva.

Por su parte, el taller de Creación Musical abre un espacio para imaginar, componer, compartir ideas y convertir emociones en melodías, ritmos y letras. Es una propuesta especialmente valiosa para adolescentes y jóvenes, quienes encuentran en la música un lenguaje cercano para narrar sus vivencias, reconocer sus capacidades y construir junto a otros.
A partir de esta semana, los talleres de CEFAL se desarrollarán diariamente en sus horarios habituales. De esta manera, cada jornada irá sumando nuevos encuentros, aprendizajes y oportunidades para que niños, niñas, adolescentes y jóvenes encuentren en el arte un camino de crecimiento.
Nuevos talleres de oficio en Convivir
La incorporación de los talleres de oficio representa un paso importante dentro del Programa Educativo del Centro Loyola Reina. Esta propuesta amplía las oportunidades de formación y acerca a niños, niñas y adolescentes a conocimientos prácticos que pueden despertar vocaciones, intereses y capacidades emprendedoras.
Durante este curso se abrirán dos opciones iniciales:
- Taller de artes culinarias: un espacio para aprender normas de higiene y seguridad, técnicas básicas de preparación de alimentos, trabajo en equipo, creatividad y responsabilidad.
- Taller de electrónica: una oportunidad para acercarse al conocimiento técnico, la curiosidad por el funcionamiento de los objetos y la búsqueda de soluciones prácticas.
Ambos talleres buscan que los participantes descubran que aprender un oficio no es únicamente conocer una técnica. Es aprender a observar, a crear, a colaborar, a perseverar y a confiar en las propias posibilidades.
La magia apenas comienza
El acto de magia con el que inició el curso fue una hermosa imagen de lo que representa el Proyecto Convivir: descubrir que lo extraordinario también puede surgir de las cosas sencillas. Una fruta compartida, una idea construida en equipo, una habilidad que comienza a desarrollarse, una melodía que nace en un taller o una sonrisa de orgullo después de crear algo propio pueden convertirse en verdaderos actos de transformación.

Con esta nueva etapa, el Centro Loyola Reina reafirma su compromiso de acompañar a niños, niñas, adolescentes y jóvenes en su crecimiento integral. Convivir seguirá siendo un espacio para aprender, crear, compartir y emprender; mientras los talleres de CEFAL continuarán abriendo caminos para la sensibilidad, la expresión artística y el desarrollo de nuevos talentos.
Porque cuando un niño, niña o joven descubre que puede hacer, crear y aportar, empieza a creer también que puede transformar el mundo que le rodea.
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