Un Miércoles de Ceniza vivido en comunidad
Cuaresma Centro Loyola y el Miércoles de Ceniza 2026 tuvo un significado especial en la Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús y San Ignacio de Loyola, conocida como la Iglesia de Reina, donde la misa fue una invitación especial al inicio de la Cuaresma para las obras de la Compañía en este espacio: participaron la imprenta, Vida Cristiana, los trabajadores de la sección y numerosos fieles de la comunidad. La animación de la Eucaristía tuvo una participación muy viva de los colaboradores del Centro Loyola Reina: ellos asumieron las lecturas, el servicio de acólitos, la oración de los fieles y el canto, haciendo de la celebración un verdadero signo de Iglesia en salida y en comunión. Presidida por el P. Domingo García Romero, S.., la Eucaristía reunió a hermanas, hermanos, colaboradores y amigos del Centro Loyola para dar inicio al tiempo de Cuaresma, un periodo de renovación espiritual que prepara nuestros corazones para la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor.


Desde el primer momento, el ambiente estuvo marcado por la reflexión, la alegría y el sentido de comunidad. El gesto de la ceniza recordó, una vez más, la invitación a volver el corazón a Dios, a reconocer nuestras fragilidades y a emprender un camino de conversión y esperanza. Al concluir la celebración, se percibía un profundo sentimiento de unidad y gratitud compartida, una muestra viva del espíritu ignaciano que anima al Centro Loyola en su misión educativa, social y pastoral.
Cuaresma: sacrificio, crecimiento y alegría
Durante su homilía, el P. Domingo García Romero, S.J. destacó que este tiempo de Cuaresma es una oportunidad para esforzarnos, crecer y convertirnos, no desde la tristeza o la culpa, sino desde la certeza del amor de Dios que transforma. Nos alentó a mirar nuestra vida cotidiana y descubrir allí los espacios donde podemos servir más, escuchar mejor y vivir con mayor autenticidad nuestra fe.
“De manera que este tiempo de Cuaresma, donde el Señor nos pide sacrificio, esfuerzo, conversión y crecimiento, también es un tiempo de alegría —dijo el P. Domingo sj—. Alegría de poder compartir con esta familia nuestra, de Loyola, donde se hace presente la espiritualidad, la dedicación y la entrega.”
Hacia el final, el sacerdote dejó una invitación que resonó con especial fuerza entre los asistentes:
“Ojalá que cuando lleguemos al próximo Miércoles de Ceniza del año que viene sintamos que hemos cambiado y que somos mejores.”

Estas palabras resumen el anhelo de toda comunidad creyente: dejar que la gracia actúe en nosotros, para crecer humana y espiritualmente, y así contagiar esperanza en el entorno donde vivimos y trabajamos.
Inspirados por el llamado del Papa León XIV
El mensaje del Papa León XIV para esta Cuaresma, titulado “Escuchar y ayunar: la Cuaresma como tiempo de conversión”, se une al espíritu de la celebración vivida en la Iglesia de Reina. El Santo Padre recuerda tres caminos esenciales para vivir este tiempo de gracia: escuchar con el corazón, ayunar con propósito y caminar juntos como comunidad.
- Escuchar con el corazón abierto. La escucha profunda de la Palabra y del sufrimiento humano es el primer paso hacia la conversión y la solidaridad.
- Ayunar para despertar el deseo de Dios. Más que abstenerse de alimentos, el Papa invitó a practicar un “ayuno de palabras que hieren”, promoviendo la amabilidad, la ternura y la reconciliación en todos los ámbitos de la vida.
- Caminar juntos como comunidad. La Cuaresma, más que un esfuerzo individual, es un itinerario compartido hacia la renovación de la fe, la esperanza y el compromiso con los más pobres.
Este mensaje dialoga directamente con el espíritu ignaciano que inspira al Centro Loyola, un espacio donde la fe se traduce en servicio, acompañamiento y compromiso con la justicia social.

Un llamado a vivir la fe con esperanza
El Miércoles de Ceniza en el Centro Loyola fue, ante todo, una jornada de comunión y renovación interior. Las palabras del P. Domingo, S.J. y del Papa León XIV convergen en un mismo camino: abrir el corazón a Dios, transformar nuestras actitudes y crecer juntos como comunidad creyente.

Que esta Cuaresma Centro Loyola 2026 nos encuentre caminando con paso firme, fortalecidos en la oración, renovados en la fe y movidos por la esperanza. Que sea, como deseó el Padre Domingo, una senda de mejora personal y colectiva, donde cada uno pueda contemplar, al llegar la próxima Pascua, que ha dado un paso más hacia la plenitud del amor y la entrega.
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