Crecer: cómo crecemos y aprendemos a dar frutos.
Crecemos cuando decidimos transformarnos desde adentro, cuando aceptamos los desafíos de la vida y elegimos dar frutos en lugar de rendirnos. El crecimiento comienza con una decisión: cambiar, mejorar y florecer.

Señales del crecimiento interior
Todo ser humano puede desarrollarse plenamente cuando mantiene viva la esperanza, la voluntad y la fe. Crecer es aceptar la realidad sin perder la fuerza de vivirla y tener la valentía de trabajar por un destino mejor.
Superarse, sembrar y dejar huellas
El verdadero crecimiento personal ocurre cuando aprendemos de lo vivido, valoramos lo aprendido y sembramos nuevas raíces. Significa imponerse metas, ser ejemplo y avanzar con determinación, aun frente a las críticas o los obstáculos.
Fortaleza, sensibilidad y humanidad
Crecer también implica ser fuerte de carácter, formado en valores y sensible ante la vida. Es afrontar los inviernos de la existencia con resiliencia, recoger flores a pesar de las espinas y mantenerse encendido con amor y esperanza.
¿Cuando uno realmente crece?
Uno crece cuando ayuda a los demás, se conoce a sí mismo y entrega a la vida más de lo que recibe. Crecer es plantar firmeza, volar con libertad y brillar como estrella. Entonces… ¡uno crece de verdad!
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Muchas gracias x esta reflexion, si tuviera mas estrellas todas se las pusiera. Gran trabajo q con mucha sencillez me ayuda a preguntarme: estoy creciendo ???
Gracias me encantó.
Que Dios los siga bendiciendo