La fuerza de las alianzas para emprender en comunidad
En un país donde cada iniciativa emprendedora se abre paso entre desafíos y esperanzas, las alianzas no son solo estrategias de negocio: son puentes de confianza y caminos compartidos.

emprender en comunidad y tejer alianzas
El pasado 30 de marzo de 2026, el grupo de investigaciones del Centro Loyola Reina realizó un taller dedicado a socializar los resultados de su estudio sobre el papel de las alianzas en la vitalidad de los emprendimientos.


Dinámicas participativas: educación popular y alianzas emprendedoras
Los participantes se involucraron activamente en las tareas, mostrando gran interés en conocer cómo las alianzas pueden fortalecer sus iniciativas.
Más allá de la teoría, el taller abrió un lugar para compartir inquietudes sobre el emprendimiento y los procesos necesarios para consolidarlo.
Se ofrecieron recomendaciones de lugares donde buscar apoyo y se identificaron emprendimientos que, por su naturaleza, podían conectarse entre sí, ya fuera para establecer alianzas o para intercambios comerciales.
Uno de los aspectos más destacados fue la integración lograda en el trabajo grupal. Aunque muchos de los asistentes no se conocían previamente, consiguieron colaborar. Esa capacidad de trabajar en equipo fue reconocida como una base fundamental para el establecimiento de alianzas duraderas.


El uso de técnicas de educación popular favoreció la construcción colectiva del conocimiento.
Gracias a estas metodologías, los participantes pudieron debatir y reflexionar sobre sus propias experiencias de alianzas, plasmándolas en mapas simbólicos que representaban obstáculos, dinamizadores y frutos de sus trayectorias emprendedoras.
Este ejercicio permitió visualizar de manera creativa cómo las alianzas han marcado sus caminos y qué retos enfrentan en el contexto cubano actual.
Resultados del estudio: alianzas y vitalidad de los emprendimientos en Cuba
Posteriormente, el equipo de investigación presentó los resultados de su estudio. Se identificó que, en la muestra analizada, las alianzas se encuentran en un nivel de desarrollo básico, lo que abre una oportunidad para impulsar capacitaciones, cursos de formación y entrenamientos que fortalezcan estas prácticas.
El contraste entre lo construido colectivamente por los emprendedores y los hallazgos del estudio permitió reconocer puntos en común, así como elementos novedosos que enriquecen la comprensión del fenómeno.
Los proyectos no florecen sin alianzas
La jornada dejó una enseñanza clara: emprender en Cuba no es solo cuestión de esfuerzo individual, sino de aprender a caminar juntos.
Lo que comenzó como una reflexión sobre la importancia de las alianzas se transformó en una experiencia práctica de colaboración y construcción colectiva.
Y así, como al inicio, la certeza vuelve: ningún proyecto florece en soledad; la vitalidad de los emprendimientos se nutre de los lazos que los sostienen, de las manos que se tienden y de las redes que se tejen para crecer en comunidad.


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