Casa Común se suma al Mercado de la Tierra: naturaleza, familias y aprendizaje

Casa Común se suma al Mercado de la Tierra

El proyecto Casa Común se hizo presente en una nueva edición del Mercado de la Tierra del Centro Loyola Reina, llevando su propuesta de educación ambiental para niñas, niños y familias. Este encuentro, impulsado por la Red Agroecológica Siembra y Comparte y el proyecto Incuba, se ha convertido en un espacio habitual casi cada mes, donde la naturaleza, la alimentación sana y la comunidad se dan la mano.

Casa Común

Niños, familias y naturaleza unidos en la Red Agroecológica Siembra y Comparte

El Centro Loyola Reina volvió a llenarse de vida con una nueva edición del Mercado de la Tierra, actividad que se ha consolidado como un espacio de encuentro gracias a la Red Agroecológica Siembra y Comparte. En esta ocasión, la jornada contó con la participación especial del proyecto Casa Común, una iniciativa educativa que defiende e inculca en niñas, niños y adolescentes de entre 5 y 13 años el amor por la naturaleza y el compromiso con su cuidado.

La presencia de Casa Común reforzó el carácter formativo del mercado, mostrando cómo la educación ambiental puede integrarse de forma sencilla y creativa en la vida cotidiana de las familias.

Una experiencia que se cocina en comunidad

El stand de Casa Común fue acompañado por varios padres de los pequeños integrantes, quienes prepararon para los asistentes un delicioso tomate frito con tostadas de pan.
Los visitantes pudieron observar todo el proceso: desde picar los tomates frescos, sofreírlos con paciencia y darles cocción, hasta lograr una mezcla sabrosa que conquistó a quienes la probaron. El toque final lo puso el cilantro, que aportó frescura y aroma a la receta.



Más allá del sabor, la experiencia cautivó por el cariño y la dedicación con que se elaboró, mostrando que existen alternativas sencillas y accesibles para cocinar en casa con productos naturales al alcance de todos. La cocina se convirtió así en un aula abierta, donde se unieron nutrición, creatividad y cuidado del entorno.

Aprender mientras se comparte

Mientras esperaban por la degustación, los asistentes tuvieron la oportunidad de conocer más sobre el proyecto Casa Común y sus pequeños protagonistas.
Los niños dejaron para compartir un libro de cuentos sobre plantas, fruto de semanas de aprendizaje, que permite descubrir los diferentes tipos de plantas y su importancia en la vida cotidiana.


Este gesto reforzó el carácter educativo y transformador del proyecto, que combina juego, conocimiento y acción comunitaria. Casa Común mostró que aprender sobre la naturaleza puede ser una experiencia lúdica, cercana y profundamente significativa para los más pequeños.

Casa Común: educar desde la curiosidad y la experiencia

El proyecto Casa Común ha transitado por varias ediciones, consolidándose como un espacio de formación ecológica para la infancia y la adolescencia.
Actualmente ofrece talleres sobre fauna, meteorología y espeleología, temáticas que despiertan gran interés en los niños y niñas y que, además, les ayudan a comprender fenómenos que forman parte de su día a día.

En los talleres de meteorología, por ejemplo, los pequeños descubren por qué llueve, cuáles son las estaciones y por qué en su región no pueden disfrutar de todas ellas. En los encuentros sobre fauna, aprenden por qué algunos animales se alimentan de hierba y otros de carne, respondiendo a las preguntas que surgen de su curiosidad natural. La espeleología, por su parte, les abre la puerta a conocer el mundo subterráneo y la riqueza de los ecosistemas ocultos.

Cada sesión de Casa Común se convierte en un espacio de descubrimiento, donde la ciencia se une al juego y la reflexión, sembrando en los participantes no solo conocimientos, sino también valores de respeto y cuidado hacia la naturaleza.

El Club de Sabios: aprender en familia

Un elemento esencial dentro de Casa Común es el Club de Sabios, un espacio de encuentro donde los padres comparten sus inquietudes, disfrutan del acompañamiento mutuo y fortalecen la experiencia educativa de sus hijos.
En este club, las familias dialogan sobre la importancia de la naturaleza, intercambian saberes cotidianos y se integran activamente en el proceso formativo.

Casa Común

Durante el Mercado de la Tierra, varios integrantes del Club de Sabios representaron a esa gran familia que, al unísono, aprende junto a los niños sobre el amor y el cuidado de la naturaleza. Su presencia reafirmó que la educación ambiental no es solo tarea de los pequeños, sino también de los adultos que los guían y acompañan.

El club se convierte así en un puente intergeneracional que fortalece la comunidad y multiplica el impacto del proyecto Casa Común, integrando a padres, madres, niñas y niños en un mismo camino de aprendizaje.

Un año de aprendizajes y nuevas experiencias

El 2026 ha marcado el inicio de una nueva edición de Casa Común, que se ha expandido hacia otros espacios de aprendizaje y encuentro.
Uno de los momentos más significativos fue la participación en la Feria de Ciencias de la Universidad de La Habana, donde los pequeños tuvieron la oportunidad de acercarse al mundo académico y descubrir las diferentes carreras que allí se imparten.


Ese día, los niños jugaron a ser científicos y exploraron áreas como las matemáticas, la astronomía, las lenguas extranjeras y la biología, despertando su curiosidad y ampliando sus horizontes. Paralelamente, los padres vivieron una experiencia enriquecedora al compartir reflexiones sobre crianza respetuosa junto a representantes de la Facultad de Psicología, fortaleciendo el vínculo entre educación ambiental y formación humana.

Este encuentro mostró que Casa Común no solo es un proyecto de talleres, sino una plataforma viva que conecta a niños, familias y comunidades con espacios de conocimiento, diálogo y crecimiento colectivo.

La feria de la tierra: un impulso para Casa Común

La participación de Casa Común en el Mercado de la Tierra no solo representó un espacio de intercambio con la comunidad, sino que también significó un paso fundamental para el propio proyecto.
Este encuentro permitió a los niños y sus familias poner en práctica lo aprendido en los talleres, mostrar sus saberes y compartir con otros la pasión por la naturaleza.

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El stand, la preparación culinaria y el diálogo con los visitantes se convirtieron en una experiencia formativa que reforzó la identidad del proyecto y su capacidad de generar impacto más allá de las aulas.
Para Casa Común, estar presente en la feria fue una oportunidad de crecer, consolidar vínculos y reafirmar su misión: educar desde la infancia en el amor y el cuidado de la naturaleza, integrando a toda la familia en este camino.

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