El Presente es un Regalo:Parábola del Ciego que veía sin Mirar

Hay historias que, de tan sencillas, parecen ingenuas… y sin embargo dejan una huella profunda, como la marca que deja el agua sobre la piedra después de muchos años. Esta es una de ellas. Habla de enfermedad, de amistad, de generosidad… y de una verdad que solemos olvidar: el presente es un regalo, aunque a veces lo descubramos demasiado tarde.

El ciego que describía paisajes

Dos hombres gravemente enfermos compartían la misma habitación de hospital.
La escena no tenía nada de extraordinario: dos camas, paredes blancas, el olor persistente a medicamentos y ese silencio espeso que sólo existe en los lugares donde la vida y la muerte conviven como vecinos incómodos.

el-presente-es-un-regalo

Uno de ellos podía sentarse en su cama durante una hora cada tarde para aliviar los pulmones. Su cama estaba junto a la única ventana de la habitación.
El otro hombre debía permanecer acostado todo el día, mirando el techo como quien mira un cielo sin estrellas.

Para pasar el tiempo hablaban durante horas.
Hablaban de su familia, de su trabajo, de recuerdos lejanos que parecían más vivos que el presente.

Cada tarde, cuando el hombre de la ventana se incorporaba, empezaba a describir lo que veía afuera.

Hablaba de un parque lleno de niños jugando, de parejas paseando de la mano, de árboles movidos por el viento como si saludaran al mundo. Describía el cielo, las nubes, el sol cayendo lentamente al atardecer.

El otro hombre escuchaba en silencio, pero en su mente todo cobraba vida.
Durante una hora al día, la habitación dejaba de ser una prisión y se convertía en un mirador.

La ventana que nunca existió

Una mañana, la enfermera entró en la habitación y encontró muerto al hombre de la ventana.

No hubo discursos ni despedidas.La muerte, como suele hacer, llegó sin avisar.

Se llevaron el cuerpo y, poco después, colocaron al otro hombre en la cama junto a la ventana.

Con esfuerzo, se incorporó para mirar afuera.
Quería ver el parque, los niños, el lago, los árboles… todo aquello que durante días había imaginado con tanta claridad.

Pero lo único que vio fue un muro.Un muro gris, alto, inmóvil.Tan real como una verdad incómoda.

Confundido, llamó a la enfermera y le preguntó qué había pasado con todo lo que su compañero describía cada tarde.

La mujer respondió con naturalidad:

—El hombre que estaba en esa cama era ciego.

En ese instante todo cambió.El que no podía ver había regalado paisajes.El que apenas podía respirar había dado aire.El que no tenía nada… había dado mundo.

La gran lección: el presente es un regalo

el presente es un regalo

Hay una felicidad extraña, casi secreta, en hacer felices a los demás a pesar de las propias dificultades.

Compartir el dolor lo divide, pero compartir la alegría la multiplica.
Y, sin embargo, vivimos como si la felicidad fuera algo que se guarda, no algo que se entrega.

Pasamos la vida buscando riqueza en lo que se puede comprar,cuando lo más valioso suele estar en lo que se puede dar.

Si quieres sentirte rico, cuenta todo lo que tienes y que el dinero no puede comprar:
un recuerdo, una amistad, una palabra a tiempo, una sonrisa inesperada.

Por eso se dice que el presente es un regalo.Porque es lo único que tenemos.Y porque sólo tiene sentido cuando se comparte.

Reflexión para la vida: ¿para quién soy un regalo hoy?

Tal vez alguien piense que esta parábola no es lógica.Pero no todas las verdades importantes lo son.

Muchas de las historias que más enseñan parecen imposibles, como si la realidad necesitara un poco de imaginación para poder entenderse a sí misma.

Lo verdaderamente importante no es si la historia ocurrió,sino lo que revela.

Vivir el presente como un regalo significa algo más que disfrutar el momento.Significa convertirse en regalo para otros.

Y entonces aparece la pregunta que nadie puede responder por nosotros:

¿Para quién soy yo un regalo hoy?

Si la respuesta es “para nadie”, entonces la vida se vuelve pobre, aunque tengamos todo.
Pero cuando alguien puede mirar por nuestra ventana, aunque no exista paisaje, el mundo se vuelve más grande.

Y quizá, sólo quizá, esa sea la verdadera riqueza.

¿De cuánta utilidad te ha parecido este contenido?

¡Haz clic en cuantas estrella creas merece el texto!

Promedio de puntuación 5 / 5. Recuento de votos: 4

Hasta ahora, ¡no hay votos!. Sé el primero en puntuar este contenido.

¡Siento que este contenido no te haya sido útil!

¡Déjame mejorar este contenido!

Dime, ¿cómo puedo mejorar este contenido?

Autor

Visitas: 30

1 comentario en “El Presente es un Regalo:Parábola del Ciego que veía sin Mirar”

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio