El pasado viernes 8 de mayo, se celebró el encuentro mensual del proyecto Mujeres de Hoy dentro de los talleres Renacer, bajo el lema “Gracias mamá”. Durante dos horas, las participantes compartieron reflexiones, vivencias y aprendizajes en torno al rol de la maternidad, explorando sus luces y sombras, y reconociendo la riqueza de las experiencias diversas que cada mujer aporta.

Un inicio experiencial: madres e hijas frente a frente
La sesión comenzó con un momento de acogida, acompañado de café y té, donde las mujeres intercambiaron sensaciones sobre el reciente Día de las Madres. Posteriormente, se propuso un ejercicio vivencial: asumir por turnos el rol de madre y de hija. Este intercambio permitió reconocer las dos caras de la moneda, pues todas las presentes han sido hijas y muchas también madres. La dinámica abrió un espacio de empatía y reflexión sobre cómo se perciben y se viven ambos papeles.
Desde esa perspectiva, la maternidad no puede entenderse de manera aislada. La experiencia de ser madre está íntimamente ligada a la de haber sido hija, y reconocer esa doble perspectiva ayuda a comprender mejor los vínculos familiares. Este ejercicio rompe con la idea de que la maternidad es un rol fijo y homogéneo, mostrando que es un proceso dinámico que se construye en relación con otros.

Maternidad consciente y diversidad de experiencias maternas
El trabajo grupal se organizó en tres equipos: madres y esposas, madres solteras y madres cuidadoras de sus propias madres. Cada grupo anotó en papeles de colores sus vivencias, beneficios, retos y emociones. La dinámica permitió visibilizar que ser madre no es un rol único ni homogéneo, sino una experiencia atravesada por circunstancias sociales, familiares y personales.
Es entendida la maternidad como un mosaico de realidades. No existe una única manera de ser madre, y cada contexto impone retos distintos. Reconocer esta diversidad es fundamental para desmontar los estereotipos que circulan en redes sociales y medios, donde se presenta una imagen idealizada y uniforme de la madre. Al abrir espacio para estas voces, el taller contribuye a legitimar experiencias que suelen quedar invisibilizadas. Así, promover una maternidad consciente implica aceptar que cada mujer vive y expresa su rol de manera única.
Derechos y deberes: un diálogo necesario
El encuentro incluyó la proyección del video “Por llevarme 9 meses”, que sirvió de punto de partida para debatir sobre los deberes y derechos tanto de las madres como de los hijos. En un papelógrafo se fueron anotando las ideas principales: la sobrevaloración cultural de la madre, la sobrecarga de funciones y la necesidad de aprender a poner límites. Se subrayó que el amor materno no debe confundirse con sacrificio absoluto, y que las madres también tienen derecho al cuidado, al descanso y al reconocimiento.

Este diálogo es vital para equilibrar las relaciones familiares y reconocer que las madres también tienen derechos; abre la posibilidad de construir relaciones más justas y saludables, donde el cuidado sea compartido y no recaiga exclusivamente en ellas.
Romper la cadena transgeneracional
Uno de los momentos más significativos fue cuando las participantes identificaron conductas negativas heredadas de sus madres o cuidadoras, que sin darse cuenta replican en sus propias relaciones. Cada mujer escribió en una tira de papel el comportamiento que deseaba transformar, formando juntas una cadena simbólica. Finalmente, cada una rompió su eslabón con la frase “Termina aquí”, gesto que representó la decisión consciente de cortar patrones dañinos y abrir paso a nuevas formas de relacionarse.

Muchas veces repetimos conductas que nos dañaron en la infancia porque no hemos tenido la oportunidad de trabajarlas. Al simbolizar la ruptura de esos patrones, las mujeres se empoderan para construir vínculos más sanos y conscientes. Este ejercicio no solo tiene un valor personal, sino también social, pues contribuye a transformar la manera en que se transmiten los roles de género en el entorno familiar.
Luego conversaron acerca de la metáfora de la mochila materna —que puede ser ligera o pesada, compartida o solitaria— lo cual invitó a revisar periódicamente lo que cargamos y a decidir qué conservar y qué transformar para vivir con mayor bienestar; un ejercicio de autoconciencia y cuidado, donde cada mujer decide qué quiere llevar consigo y qué desea dejar atrás.
Un “gracias mamá” para reflexionar
Este encuentro del proyecto Mujeres de Hoy refleja la importancia de abrir espacios donde las mujeres puedan narrar sus experiencias sin estigmas ni estereotipos. En una sociedad donde la maternidad suele estar idealizada, reconocer la diversidad de trayectorias es un acto liberador. El encuentro fue un recordatorio de que la maternidad es una experiencia plural, cargada de retos y aprendizajes, y que cada mujer tiene la capacidad de reinventarla desde su propia historia.

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