La jornada de evaluación del proyecto Otoño tuvo lugar el 27 de abril en la Casa Sacerdotal, un lugar que bien puede describirse como un oasis de acogida, hospitalidad y quietud. Allí se reunieron colaboradores, facilitadores, la directiva del Centro Loyola y miembros del equipo de gestión para compartir no solo el balance del período comprendido entre mayo de 2025 y abril de 2026, sino también la memoria agradecida de una iniciativa que, desde hace años, acompaña a las personas mayores en procesos de bienestar, participación y crecimiento.

Más que un cierre de etapa, el encuentro fue también una celebración del camino recorrido. Otoño se ha consolidado como un proyecto que promueve el envejecimiento activo y saludable, con propuestas que abarcan desde el bienestar físico y emocional hasta la formación para la vida cotidiana y el impulso de pequeñas iniciativas emprendedoras. En sus talleres confluyen prácticas como Pilates, Tai Chi, automasajes, computación, celulares, arte y emprendimiento, todas pensadas para fortalecer capacidades, autonomía y vínculos.


La jornada transcurrió en un clima de reflexión y reconocimiento. A lo largo del encuentro, los participantes fueron compartiendo valoraciones sobre lo vivido durante el período evaluado, destacando el valor de los espacios de acompañamiento, la constancia de los talleres y el impacto que estos tienen en la vida cotidiana de las personas mayores. No se trató solo de revisar resultados, sino de mirar con atención un proceso que ha sabido sostenerse en el tiempo y responder a necesidades reales.
Carlos, uno de los fundadores que sigue acompañando el proyecto.
En la memoria de Otoño ocupa un lugar especial el profe Carlos, uno de sus fundadores y una presencia que aún hoy acompaña el proyecto con cercanía y compromiso. Fue él quien, junto a otras personas, ayudó a darle forma a esta iniciativa que nació alrededor de 2014 y que poco a poco fue tomando identidad propia dentro del Centro Loyola Reina.

Carlos ha sido testigo de los primeros pasos y del crecimiento sostenido de Otoño, un espacio que comenzó como respuesta a una necesidad concreta y que con el tiempo se convirtió en uno de los programas fundadores del centro. Su permanencia en el equipo le da a esta historia una continuidad valiosa, porque permite ver que Otoño no solo nació, sino que ha sabido sostenerse, renovarse y seguir abriendo caminos para las personas mayores.
Durante su intervención, quedó claro que el proyecto no ha perdido su sentido inicial: ofrecer un lugar donde la adultez mayor pueda vivirse con dignidad, acompañamiento y posibilidad de seguir aprendiendo. Esa mirada, que combina experiencia, sensibilidad y compromiso, ha sido una de las claves para que Otoño siga siendo un espacio vivo dentro del Centro Loyola Reina.
Una comunidad que se reconoce
Uno de los momentos más valiosos de la jornada fue el intercambio entre colaboradores, facilitadores y participantes, quienes compartieron impresiones sobre los avances, desafíos y aprendizajes del último año. En ese ejercicio colectivo, Otoño apareció no solo como un programa de talleres, sino como una comunidad que se reconoce en la escucha, el cuidado y la participación.

La evaluación permitió también poner en palabras algo que se percibe con claridad en el día a día: el valor de acompañar a las personas mayores desde una perspectiva integral. No se trata únicamente de promover actividad física o recreación, sino de cuidar también la dimensión emocional, cognitiva y social. Por eso, cada taller, cada encuentro y cada ejercicio de convivencia tienen una importancia concreta en la construcción de bienestar.
A ello se suma la posibilidad de emprender, de aprender nuevas habilidades y de mantenerse activo en un entorno que estimula la creatividad y la autonomía. Esa combinación entre formación, cuidado y participación es parte esencial de la identidad de Otoño y explica por qué tantas personas encuentran en él un espacio de confianza.
Testimonios que confirman el impacto
El alcance del proyecto también puede apreciarse en la voz de sus propios beneficiarios. En el canal de YouTube del Centro Loyola están disponibles dos videos en los que varias personas del proyecto Otoño comparten cómo se sienten en este espacio y cuánto valoran el acompañamiento que reciben. Sus palabras confirman lo que la jornada dejó ver: que este proyecto no solo ofrece actividades, sino también compañía, ánimo y sentido de pertenencia.
Estos testimonios enriquecen la mirada sobre Otoño porque muestran el rostro humano de la experiencia. Hablan de bienestar, de motivación y de un ambiente donde cada persona se siente acogida. Y justamente ahí radica una de las mayores fortalezas del proyecto: en su capacidad de hacer sentir a las personas mayores parte activa de una comunidad que las escucha y las valora.
La jornada concluyó con una valoración positiva del período y con el reconocimiento a todo el equipo que hace posible la continuidad del proyecto. La directiva del Centro Loyola, junto a colaboradores y facilitadores, reafirmó su compromiso con esta obra que ha sabido crecer desde la cercanía, el servicio y la atención a las necesidades reales de las personas mayores.
Hoy, más que un proyecto, Otoño es una presencia viva dentro del Centro Loyola Reina: una comunidad que cuida, forma, escucha y celebra la vida en todas sus etapas. Y eso, en tiempos de tantas urgencias, es ya una forma concreta de esperanza.




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