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Resiliencia en la vejez

Resiliencia en la vejez: claves esenciales para una vida saludable y activa

Resiliencia en la vejez: optimismo inteligente y vida cotidiana para un envejecimiento saludable La resiliencia en la vejez es el eje central del taller Resiliencia, Optimismo Inteligente y Vida Cotidiana, que comenzó el pasado 16 de enero con los usuarios del Proyecto Otoño, consolidándose como un espacio formativo clave para promover una vejez más saludable, activa y digna. Este tipo de iniciativas cobra especial relevancia en una sociedad cada vez más longeva, donde no solo importa vivir más años, sino vivirlos con calidad, autonomía y sentido. Este taller incorpora al proyecto una categoría psicológica innovadora: la resiliencia, una habilidad que, aunque esencial, suele estar poco abordada en las personas mayores. Lejos de ser un concepto abstracto, la resiliencia se trabaja aquí como una herramienta práctica para afrontar los cambios físicos, emocionales y sociales propios del envejecimiento, fortaleciendo la capacidad de adaptación y el bienestar integral. Un taller pionero sobre resiliencia en la vida cotidiana El programa se desarrolla por primera vez y contempla siete encuentros distribuidos entre enero y febrero, antes de dar paso a nuevas actividades en marzo. A lo largo de estas sesiones se abordan estrategias concretas aplicables a la vida cotidiana, partiendo siempre de la experiencia real de los propios participantes, lo que convierte al taller en un espacio cercano, participativo y significativo. Durante el primer encuentro se trabajaron conceptos fundamentales como vida cotidiana y vejez saludable, poniendo especial énfasis en desmontar mitos asociados al envejecimiento. Entre los más frecuentes se encuentran la creencia de que en la vejez ya no se puede aprender, que las personas mayores están permanentemente enfermas o que esta etapa es sinónimo de soledad y dependencia. Cuestionar estas ideas permite abrir nuevas posibilidades y construir una mirada más justa y realista sobre el envejecimiento. Estrategias concretas para un envejecimiento saludable A lo largo de las siete sesiones, el taller ofrece herramientas prácticas de resiliencia en la vejez, orientadas a mejorar el bienestar emocional, físico y social. Entre los contenidos destacados se incluyen: La resiliencia se trabaja como una capacidad dinámica, que permite transformar las dificultades en oportunidades de crecimiento, fomentando la flexibilidad, la autoestima y el sentido de propósito en la vida cotidiana. Resiliencia, derechos y participación activa Uno de los aspectos más valiosos del taller es su enfoque basado en derechos, que reconoce a las personas mayores como sujetos activos, con capacidad de decisión y participación. La resiliencia en la vejez no se plantea solo como una respuesta individual, sino también como una construcción colectiva que se fortalece a través del intercambio, el acompañamiento y la comunidad. El balance del primer encuentro fue altamente positivo. Los participantes destacaron el espacio como enriquecedor, necesario y motivador, valorando la posibilidad de compartir experiencias, aprender nuevas herramientas y resinificar esta etapa de la vida. Este taller representa una invitación clara: envejecer no es resignarse, sino adaptarse con inteligencia emocional, optimismo realista y participación activa, construyendo una vejez más saludable, consciente y plena Si estás buscando un espacio que inspire, fortalezca y acompañe el proceso de envejecimiento desde una mirada activa y consciente, los próximos encuentros del taller Resiliencia, Optimismo Inteligente y Vida Cotidiana son una oportunidad invaluable. Cada sesión ofrece herramientas prácticas, diálogo significativo y aprendizaje compartido para seguir construyendo una vejez más resiliente, saludable y participativa. La invitación está abierta: sumarse es elegir bienestar, autonomía y crecimiento personal en esta etapa de la vida Visitas: 35

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Navidad comunitaria en el Centro Loyola Reina: unión, esperanza y convivencia familiar

La terraza del Centro Loyola Reina se convirtió en un escenario de encuentro y esperanza durante la actividad de cierre de Navidad de los proyectos Convivir y Casa Común. Bajo el cielo habanero, iluminado por luces cálidas y adornado con rabo de gato que serpenteaban entre las mesas, familias completas se dieron cita para celebrar una jornada que fue tanto festiva como profundamente comunitaria. Juegos que unen generaciones Desde el inicio, la atmósfera estuvo marcada por la alegría compartida. Las mesas, cuidadosamente preparadas, ofrecían juegos interactivos que invitaban a niños, niñas, adolescentes y adultos a participar juntos. Estos espacios lúdicos no fueron simples entretenimientos: se convirtieron en símbolos de convivencia, recordando que el aprendizaje y la diversión pueden ser experiencias colectivas que fortalecen los lazos familiares. Tras la acreditación y la bienvenida oficial, los más jóvenes tomaron la palabra. Con voces llenas de entusiasmo, compartieron los logros y conocimientos adquiridos en los últimos meses. Sus testimonios reflejaron no solo aprendizajes académicos, sino también valores de solidaridad, respeto y participación, pilares que sostienen la misión educativa del Centro Loyola Reina. Padres que celebran el crecimiento El protagonismo pasó luego a los padres, quienes fueron invitados a hablar sobre sus encuentros y el crecimiento de sus hijos dentro de los proyectos. Entre risas espontáneas y aplausos que resonaban como un coro de apoyo, se escucharon relatos de orgullo y gratitud. La terraza se transformó en un espacio de diálogo intergeneracional, donde cada palabra reforzaba la importancia de acompañar a los hijos en su proceso de formación y de reconocer que la educación es un camino compartido. La llegada de Santa Claus La sorpresa de la noche llegó al compás de Feliz Navidad. Santa Claus apareció entre luces y música, despertando la emoción de los más pequeños y la complicidad de los adultos. Más allá de los regalos que repartió, su mensaje sobre la magia de vivir la Navidad recordó que lo esencial de estas fechas es el encuentro humano, la solidaridad y la esperanza que se renueva en cada gesto compartido. Chocolate bajo las estrellas El cierre de la velada fue tan sencillo como entrañable: un chocolate caliente servido en cada mesa. Bajo las estrellas y rodeados de luces LED que titilaban como constelaciones urbanas, las familias disfrutaron de un momento íntimo y cálido. La jornada no fue solo una celebración navideña, sino un símbolo de unión, alegría y fe en la posibilidad de construir juntos un futuro más humano, luminoso y participativo. Visitas: 3

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