Navidad comunitaria en el Centro Loyola Reina: unión, esperanza y convivencia familiar

La terraza del Centro Loyola Reina se convirtió en un escenario de encuentro y esperanza durante la actividad de cierre de Navidad de los proyectos Convivir y Casa Común.

Bajo el cielo habanero, iluminado por luces cálidas y adornado con rabo de gato que serpenteaban entre las mesas, familias completas se dieron cita para celebrar una jornada que fue tanto festiva como profundamente comunitaria.


Juegos que unen generaciones


Desde el inicio, la atmósfera estuvo marcada por la alegría compartida. Las mesas, cuidadosamente preparadas, ofrecían juegos interactivos que invitaban a niños, niñas, adolescentes y adultos a participar juntos. Estos espacios lúdicos no fueron simples entretenimientos: se convirtieron en símbolos de convivencia, recordando que el aprendizaje y la diversión pueden ser experiencias colectivas que fortalecen los lazos familiares.

Tras la acreditación y la bienvenida oficial, los más jóvenes tomaron la palabra. Con voces llenas de entusiasmo, compartieron los logros y conocimientos adquiridos en los últimos meses.

Sus testimonios reflejaron no solo aprendizajes académicos, sino también valores de solidaridad, respeto y participación, pilares que sostienen la misión educativa del Centro Loyola Reina.

Padres que celebran el crecimiento


El protagonismo pasó luego a los padres, quienes fueron invitados a hablar sobre sus encuentros y el crecimiento de sus hijos dentro de los proyectos.

Entre risas espontáneas y aplausos que resonaban como un coro de apoyo, se escucharon relatos de orgullo y gratitud.

La terraza se transformó en un espacio de diálogo intergeneracional, donde cada palabra reforzaba la importancia de acompañar a los hijos en su proceso de formación y de reconocer que la educación es un camino compartido.

La llegada de Santa Claus


La sorpresa de la noche llegó al compás de Feliz Navidad. Santa Claus apareció entre luces y música, despertando la emoción de los más pequeños y la complicidad de los adultos.

Más allá de los regalos que repartió, su mensaje sobre la magia de vivir la Navidad recordó que lo esencial de estas fechas es el encuentro humano, la solidaridad y la esperanza que se renueva en cada gesto compartido.

Chocolate bajo las estrellas


El cierre de la velada fue tan sencillo como entrañable: un chocolate caliente servido en cada mesa.

Bajo las estrellas y rodeados de luces LED que titilaban como constelaciones urbanas, las familias disfrutaron de un momento íntimo y cálido.

La jornada no fue solo una celebración navideña, sino un símbolo de unión, alegría y fe en la posibilidad de construir juntos un futuro más humano, luminoso y participativo.

¿De cuánta utilidad te ha parecido este contenido?

¡Haz clic en cuantas estrella creas merece el texto!

Promedio de puntuación 5 / 5. Recuento de votos: 1

Hasta ahora, ¡no hay votos!. Sé el primero en puntuar este contenido.

¡Siento que este contenido no te haya sido útil!

¡Déjame mejorar este contenido!

Dime, ¿cómo puedo mejorar este contenido?

Autor

Visitas: 3

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio